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 DIRECTORIO   Domingo, 27 de Agosto de 2006, número 565
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INS�LITO / PROPIETARIOS DEL ESPACIO
EL HOMBRE QUE VENDE LA LUNA
NO ES BROMA. Dennis Hope lleva 26 a�os ofertando terrenos en la Luna y ha vendido 2,5 millones de parcelas. Un negocio de m�s de 50 millones d�lares que ya cuenta con un agente en Espa�a
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JULIO VALDE�N. Nueva York
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[foto de la noticia]

Los esquimales pensaban que en ella viv�a el esp�ritu de un cazador.Cad�ver geol�gico, sus lechos albergan rocas llegadas desde el cintur�n de asteroides. Sonr�e como un cr�neo y carga un fardo de t�picos heredados de poetas con la p�lvora mojada. Hablamos de la Luna, a la que Corman MacCarthy describi� como una �corteza� inerme, colgada del cielo, y que un empresario estadounidense considera suya desde 1980.

Ventr�locuo acabado, la noche del 22 de noviembre Dennis Hope conduc�a su coche mientras rumiaba su divorcio. Entonces, seg�n su relato automitificador, tuvo una revelaci�n: �Vi la Luna.Me dije: "Ah� hay muchas propiedades en potencia"�. Nadie, hasta entonces, hab�a elucubrado con transformar el sat�lite en suelo urbanizable. El Tratado del Espacio Exterior, firmado en 1967 por la ONU, acord� que ning�n pa�s reclamara la soberan�a de los cuerpos celestes, pero los pol�ticos olvidaron un detalle: extender su veto a empresas y particulares. �Quiz�s fue un error inocente, pero decid� llenar un formulario reclamando la posesi�n de la Luna, los ocho planetas vecinos a la Tierra y sus sat�lites�.Puestos a so�ar, mejor en cinemascope, debi� sospechar.

Hope fue al d�a siguiente a una oficina del registro de San Francisco.Discuti� cinco horas con los estupefactos funcionarios. Lo que propon�a era una emancipaci�n de los sentidos, volando con la hipoteca entre los dientes hacia donde los antiguos sospechaban que moraban esp�ritus relacionados con im�genes femeninas de p�lido erotismo. Tras ganar la partida envi� cartas a la ONU y a los Gobiernos de EEUU y la URSS. Informaba de sus derechos y anunciaba que pronto vender�a terrenos en sus reci�n adquiridos pastizales. Nadie respondi�. Bingo. Hope hab�a cuajado su jugada en un lance de apariencia bufa y sustanciosos dividendos.

Las cifras sobrecogen: 2,5 millones de personas de casi 180 pa�ses han comprado terrenos a la empresa de Hope, Lunar Embassy (Embajada Lunar). Por 19,99 d�lares los clientes reciben un acre (4.046 metros cuadrados). Por 22,49 d�lares garantizan adem�s que el nombre del comprador ser� inscrito en su parcela. Hope ya vende terrenos en territorios tan abruptos como Mercurio (a 19,99 la pieza), cuyas soleadas temperaturas garantizan la r�pida licuefacci�n del visitante. Marte viene a salir por 22,49 d�lares. Poca cosa trat�ndose del planeta m�s emblem�tico, donde los visionarios del follet�n cient�fico situaban el p�lpito de bizarras civilizaciones.Aunque oficialmente no se sabe cu�nto le ha reportado el negocio a Hope, no es dif�cil calcularlo: 2,5 millones de parcelas vendidas a unos 20 d�lares la pieza sumar�an m�s de 50 millones de d�lares.

En su lista de ilustres compradores figuran Jimmy Carter y Ronald Reagan, actores, pr�ncipes, una treintena de trabajadores de la NASA y an�nimos particulares ronean con su chamizo lunar.Otras 1.300 corporaciones privadas tambi�n han invertido en el sat�lite. Puede que sue�en con un para�so intocable, lejos de los jueces. �No estafo�, comenta Hope, �s�lo aprovecho una oportunidad que surgi� por un vac�o legal y ejerzo mi derecho a lucrarme como pueda�.

Hope no cabalga solo. Su idea ha sido copiada por empresas como Lunar Registry, que en su web incluye afirmaciones como: ��No encontrar� nada m�s apasionante en la Tierra que un acre de una magn�fica propiedad en la Luna! Adem�s se completa con un certificado personalizado de la escritura en papel de pergamino, una fotograf�a por sat�lite de la propiedad, informaci�n geogr�fica para ayudarle a localizarla (tanto si la est� viendo a trav�s del telescopio como si la visita en persona) y �mucho m�s! Todos los documentos poseen un dise�o profesional, est�n elegantemente impresos y constituyen un gran tema de conversaci�n cuando est�n enmarcados en su oficina o en su casa�.

Ambas empresas rivalizan con Moon States, creada por dos abogados brit�nicos que han visto como unas recientes declaraciones del f�sico brit�nico Stephen Hawking, pronosticando que el hombre vivir� all� en dos d�cadas, ha calentado el negocio hasta colocar 6,8 millones de d�lares en tierras selenitas. El d�o tambi�n ofrece apadrinar renos o hacerse con 100 kilos de CO2, evitando as� su emisi�n a la atm�sfera para regocijo del concienciado cliente. Ultimo en a�adirse a la lista, el chino Li Jie, due�o de Beijing Lunar Village New Energy Science and Technology, trat� sin �xito de vender parcelas de la Luna (las autoridades chinas se lo impidieron). Ahora ofrece bolsas con aire del Mundial de Alemania, cuyo contenido fue recogido mientras los operarios segaban el c�sped, por aquello de potenciar su olor a hierba.

Virgiliu Pop, investigador de la Universidad de Glasgow y del Instituto Internacional de Ley Espacial sostiene que aunque la ley reconociera la propiedad privada del espacio Hope no ser�a due�o de la Luna. ��l s�lo afirm� que la pose�a, como si alguien sostiene que es Dios o el rey del mundo�, dice. En 2001, Pop inscribi� el Sol a su nombre: �Lo hice para mostrar cu�n rid�culo es decir que es m�o porque yo lo digo. Si alguien sostiene que la Luna es suya creo que deber�a pagarme por la luz que recibe de mi propiedad�.

Ajeno a pol�micas, Hope ha extendido su emporio y ya cuenta con delegaciones en una veintena de pa�ses: Francia, Jap�n, Suecia, Gran Breta�a, Bulgaria, Alemania... Y el negocio ha llegado a Espa�a a trav�s de Palma de Mallorca, donde ya opera un agente lunar. La pretensi�n de Hope es que si alg�n viajero futuro llega a la Luna rinda cuentas a la comunidad de propietarios. Con los ojos pita�osos por el aire enlatado del m�dulo espacial el cosmonauta buscar� el �desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena�, pronosticado por Borges en su pr�logo a las Cr�nicas marcianas de Bradbury. En su lugar ver� un polvoriento centro comercial, restaurantes de comida r�pida y millones de adosados.Aguardando la revoluci�n gen�tica, capaz de fabricar animales bi�nicos y orqu�deas de metacrilato, el canto de los ruise�ores ser� proporcionado por un magnet�fono de alta resoluci�n digital.



 
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